No hay creencias, hay evidencias científicas

En entrenamiento no hay creencias, hay evidencias científicas. (Joel Pedroche)

Esta es una de las premisas que me gusta tener presente en mi campo de trabajo. El entrenamiento se basa en aplicar el conocimiento científico, y no valen las opiniones ni las creencias del tipo “a mi me funciona…” porque las experiencias personales no son extrapolables a otro sujeto. Pero ojo porque también hay que tener en cuenta esta otra cita, y por eso es tan importante estar en continua formación y reciclaje.

Ningún hombre con temperamento científico afirma que lo que ahora es creído como ciencia sea exactamente verdad; afirma que es una etapa en el camino de la verdad. (Bertrand Russell)

Vitoria Triathlon: recompensa al trabajo

El 12 de julio de 2015, Diego Ovide tomó la salida en el que sería su primer triatlón de larga distancia, más conocida como la distancia IronMan (3.8km a nado, 180km de ciclismo y 42km de carrera a pie) en el Vitoria Triathlon Full.

Terminó muy contento y destacó tanto las buenas sensaciones, como el buen hacer de la organización y el gran ambiente que se respiraba gracias al público de Vitoria. La prueba concluyó con Diego cruzando la meta en sub10h, con un gran tiempo de 9h43’35’‘, entrando en el puesto 28º de la general entre más de 800 participantes y 10º de su grupo de edad (GE 30-34M).

Más allá de los destacables resultados, me gustaría hablar de lo que implica este logro, ya que a pesar de la incuestionable dureza de la prueba lo que realmente es muy duro es el proceso de preparación para llegar hasta aquí. Por muchos motivos para mí, ha sido un gran placer poder ser partícipe de este logro.

Ha sido un largo camino desde el año 2013, en el que empezamos a acumular experiencia en media distancia o medio IronMan participando en pruebas como Ocean Lava, Challenge Fuerteventura o el Tri122. En total, hemos participado en 5 triatlones de media distancia con resultados notables en cada uno de ellos, que han servido para ir evolucionando poco a poco para llegar preparados al objetivo de 2015 que era el Vitoria Triathlon Full.

Para mí, Diego es un auténtico ejemplo de constancia y organización. Una persona que cumple al 100% los entrenamientos programados y eso al final tiene recompensa. Le agradezco enormemente su disciplina y seriedad con los entrenamientos ya que gracias a esta admirable actitud me permite ayudarle en mi papel de entrenador y que veamos resultados tangibles. Como siempre digo, esto es un trabajo en equipo, y si alguno de los dos no pone todo de su parte la ecuación no sale.

Enhorabuena Diego y mil gracias de nuevo. Has sabido llevar a la práctica con exactitud cada uno de los entrenamientos programados con tesón y actitud, y gracias a todo ese esfuerzo hoy podemos decir que ha valido la pena con creces. Me alegro enormemente de tus logros porque nadie más que tú merece triunfos como este. Una vez más, el trabajo y el esfuerzo se ven recompensados, y eso me hace muy feliz.

¡A por la próxima, máquina!

¿Qué es el índice UV solar? 

Comienza el verano y casi con total certeza aumentarán las horas que pasaremos al aire libre expuestos a la radiación solar. Esta es una de las razones por las que es importante conocer el índice UV solar mundial (IUV) y a su vez seguir una serie de recomendaciones.

¿Qué es el IUV?

“El índice UV solar mundial (IUV) es una medida de la intensidad de la radiación UV solar en la superficie terrestre. El índice se expresa como un valor superior a cero, y cuanto más alto, mayor es la probabilidad de lesiones cutáneas y oculares y menos tardan en producirse esas lesiones”.

Es muy importante conocer cómo funciona este índice ya que nos permitirá saber el grado de riesgo que existe en cada momento al exponernos al sol y así poder tomar medidas preventivas para minimizar el daño. Por ejemplo, hay que saber que el IUV solar aumenta a medida que avanzan las horas del día, alcanzando su cota máxima en las cuatro horas más cercanas al mediodía solar, que puede estar fijado entre las 12 y las 2 de la tarde según la latitud.

A continuación puedes ver la escala del IUV solar. El valor mínimo es 1 y hasta 2 se considera que no existe riesgo. Es a partir de 3 y hasta 5 cuando el riesgo se hace moderado, de 6 a 7 alto, de 8 a 9 pasaría a catalogarse como muy alto. Por último, los valores superiores a 11, pueden considerarse de riesgo extremo. En la AEMET puedes encontrar datos diarios y previsiones del IUV solar máximo. No dejes de consultar esta información particularmente los días que sepas que vas a pasar tiempo expuesto al sol.

indice-uv-oms
Sistema de protección solar recomendado, con mensajes sencillos y fáciles de recordar (extraido Guía práctica índice UV solar mundial)

Recomendaciones básicas (extraídas de la Guía práctica índice UV solar mundial)

  • Reduzca la exposición durante las horas centrales del día.
  • Busque la sombra. 
  • Utilice prendas de protección.
  • Póngase un sombrero de ala ancha para proteger los ojos, la cara y el cuello.
  • Protéjase los ojos con gafas de sol con diseño envolvente o con paneles laterales.
  • Utilice crema de protección solar de amplio espectro, con un factor de protección solar (FPS)15+, en abundancia y cuantas veces la necesite.
  • Evite las camas solares.
  • Es particularmente importante proteger a los bebés y niños de corta edad.

El siguiente cuadro también me parece interesante porque rompe con una serie de mitos y creencias que tenemos sobre la exposición al sol.

falso-verdadero-radiación-uv
Peligros de la radiación UV: mitos y realidades (extraído Guía práctica índice UV solar mundial)

Si quieres más información acerca del IUV te recomiendo encarecidamente la lectura de esta completa guía, fruto de un trabajo de colaboración de la Organización Mundial de la Salud, la Organización Mundial Meterológica, el Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente y la Comisión Internacional de Protección contra la Radiación no Ionizante.

Entrenador versus deportista

En esta entrada me gustaría dejar constancia de forma clara y simple de las diferencias que existen entre los roles de entrenador y deportista ya que equivocadamente se asocia una conexión determinante entre estos dos papeles.

Lo primero es acudir a la semántica para entender cada cometido. Por una parte tenemos la figura del entrenador que sería la persona que entrena, es decir, que prepara personas especialmente para la práctica de un deporte. Con esta definición es indudable que su principal tarea es mejorar el rendimiento de otros empleando las bases científicas del entrenamiento. Por otra parte tenemos al deportista, que es la persona que por afición o profesionalmente practica algún deporte. Por lo tanto su objetivo fundamental será practicar deporte de forma amateur o profesional. Ambas definiciones evidencian que practicar deporte no te capacita como entrenador, igual que entrenar a otras personas no te hace deportista. Podemos extrapolar este binomio a la medicina y no sería lógico que un médico (entrenador) deba padecer enfermedades para ser médico igual que ningún paciente (deportista) podría ejercer de médico por haber superado una enfermedad.

Ser paciente no te hace médico, ser piloto no te hace mecánico, ser obrero no te hace arquitecto, ser alumno no te hace profesor, ser un accidentado no te hace rescatador o bombero, ser delincuente no te hace policía, ser actor no te hace director, ser modelo no te hace fotógrafo, ser lector no te hace escritor, ser un enfermo mental no te hace psiquiatra, y la que más me gusta para que quede claro, ser un perro no te hace veterinario…¿Queda claro, no? Por ende, ser deportista no te hace entrenador, y si quieres serlo toca dedicar más tiempo a estudiar y menos a entrenar. Entrenándote no te haces entrenador sino deportista.

Con esto no quiero decir que la experiencia de un entrenador como deportista no sea relevante, de hecho casi todos los entrenadores hemos sido o somos deportistas y nos ayuda en nuestra labor profesional. Lo que quiero transmitir es que esa experiencia es un extra no determinante. La responsabilidad de un entrenador es conocer las ciencias de la actividad física y el deporte y aplicarlas. Pero claro, tener este conocimiento no te convierte en mejor deportista, aunque algunos entrenadores que buscamos el máximo rendimiento deportivo nos gustaría que fuera así, pero desgraciadamente el factor limitante no es nuestro conocimiento sino nuestro propio talento como deportistas.

Es por ello que para ser deportista de alto nivel o alto rendimiento hay que tener un determinado talento (aptitudes físicas y psicológicas) y trabajar con constancia y correctamente con un equipo técnico adecuado (entrenador, fisioterapeuta, psicólogo, nutricionista, biomecánico, médico, etc)  para lograrlo. El Consejo Superior de Deportes nombra a los deportistas de alto nivel o alto rendimiento y las universidades conceden el título de Licenciado o Graduado ciencias de la actividad física. Al revés no tiene sentido, son dos caminos diferentes que se deben recorrer independientemente para lograr una u otra meta.

Hay diversidad de entrenadores, desde deportistas de diferentes niveles hasta practicantes de actividad física por salud u ocio, y las diferencias entre ellos radican en sus conocimientos en materia científica relacionada con el entrenamiento y no en su rendimiento deportivo. Es más, lo que haga cada entrenador con su vida deportiva es personal, no profesional. Los entrenadores somos amantes de la actividad física y el deporte y tenemos derecho a disfrutar de ella libremente y que no por ello se vea en entredicho la valía como profesionales. Los objetivos son de libre elección y pueden ir desde mejorar al máximo el rendimiento deportivo, la composición corporal, la salud o aprender más actividades y/o deportes o simplemente lúdico. Nuestro rol de deportista (vida personal) está separado de nuestro rol como entrenador (vida profesional).

En conclusión, para valorar la validez y calidad de un entrenador debes fijarte en principalmente en sus conocimientos y en la mejora, resultados y satisfacción de sus deportistas o usuarios y no en si es o no deportista de mayor o menor nivel.

Hacer es poder

Como entrenador y profesor conozco muchos casos de personas que se acercan en busca de ayuda para lograr algún objetivo. Mi intención siempre es organizar, guiar, asesorar, evaluar y motivar a esa persona para que lo logre. La diferencia entre los que obtienen resultados y los que se quedan a medias está en un detalle, hacer. Por esto:

Hacer es poder.

Ahora está muy de moda leer sobre motivación y sobre los sueños y todo esto. Está muy bien soñar pero no vivimos con “Alicia en el país de las maravillas”. En este mundo terrenal la diferencia entre lograr lo soñado o no se basa en algo tan sencillo como hacer. Quien sueña, soñará, y dormirá muy bien; quien hace, ejecutará acciones y recogerá frutos. ¿Y cuál es la fórmula y que ocupa cada lugar? Pues para mí es muy sencillo, puedes soñar lo que quieras pero debes despertar y hacer algo para lograrlo. Con las acciones adecuadas y haciendo los sueños específicos, medibles, realizables, realistas y con una fecha límite los convertiremos en objetivos. La probabilidad de éxito expresado a modo de fórmula sería así:

Probabilidad de éxito = acciones / sueños

De esta manera si tienes muchos sueños pero pocas acciones, la probabilidades de éxito son muy bajas. En cambio si es al contrario aumentan las probabilidades de éxito. Mientras más sueños tengas y menos acciones haya se reduce el valor de la fracción, en cambio si te centras en un objetivo y lo pones todo de tu parte es una buena estrategia para aumentar el resultado de esta fracción. ¡Céntrate y actúa!.

Hay que mantener la motivación alta, pasar a la acción y no venirte abajo cuando aparezcan contratiempos. ¡Motivación, esfuerzo y siempre adelante con optimismo!

Análisis: Calcetines Bv Sport Backtrail

Las características principales del modelo Backtrail de Bv Sport es que están reforzados en talón y puntera y son confortables y resistentes. Son unos calcetines específicos para carreras de montaña o trail running.

La composición textil es la siguiente: 31% poliamida, 43% poliester COOLMAX®, 22% Meryl® SkinLife, 2% X-TATIC® (fibras de plata) y un 2% elastano.

Del COOLMAX® ya hemos hablado en el análisis del modelo calcetines BV Sport Running, y sabemos que destaca por su capacidad de secado rápido. Aunque en concreto en el modelo específico de trail contamos con un 15% más de COOLMAX®. Además este modelo también cuenta con Meryl® SkinLife y X-TATIC@. El Meryl® SkinLife agrega control antibacteriano y antiolor porque limita la proliferación de microorganismos durante el ejercicio, manteniendo el nivel de bacterias natural de la piel. Mientras que el tejido X-TATIC®, también posee estas características y añade una más, es termorregulador (fresco en verano y cálido en invierno) gracias a las fibras de plata. Lo mejor de todo es que estas cualidades son permanentes y no se pierden con los lavados.

Cada calcetín, derecho e izquierdo, esta confeccionado individualmente y es específico de cada pie para así ofrecer una adaptación anatómica excelente. Están reforzados en la puntera y el talón para adecuarse a las necesidades del trail. Las subidas y bajadas hacen que el pie se desplace adelante y atrás y por lo tanto necesitarán mayor soporte en zonas de puntera y talón.

Lo que obtenemos con esta combinación de tejidos y esta confección es mantener el pie seco para minimizar la fricción y con ello la aparición de las temidas ampollas.

En conclusión, los calcetines BV Sport Backtrail son una buena elección si quieres unos de calidad y específicos de trail para entrenar y/o competir. Comodidad, control antibacteriano y antiolor y de secado rápido para mantener tu pie en óptimas condiciones para la carrera de montaña.

PVP: 18€

La píldora de la salud

¿Si te dijera que existe una píldora que al tomarla a diario produce unos beneficios brutales en la salud, supongo que la querrías, no? La buena noticia es que es una realidad. Existe y se llama actividad física. ¿La mala? Que no sé porqué, pero muchos se resisten a tomársela a pesar de sus numerosos beneficios.

¿Cuál sería la dosis idónea? Pues depende de cada persona en concreto. Habría que usar los estímulos adecuados para producir un entrenamiento efectivo y alcanzar los objetivos establecidos. Aquí llega el punto en el que tengo que barrer para casa, pero es que es así. Es a los Licenciados o Graduados en Ciencias de la Actividad Física y el Deporte a los que nos toca desarrollar el “fármaco” o dosis de ejercicio físico adecuado escogiendo los componentes necesarios para cada individuo. Esta dosis de ejercicio físico no va a ser la misma para una persona con hipertensión, que para un obeso, para una persona con una patología del raquis o simplemente para una persona que quiera mejorar su condición física general que no presente patologías de ningún tipo.

Existen numerosos estudios que evidencian los beneficios de la actividad física en diferentes patologías y para la mejora de la calidad de vida en general. Entre estas publicaciones cabe destacar una revisión de estudios (Evidence for prescribing exercise as therapy in chronic disease) que hace la Scandinavian journal of medicine and science in sport del año 2006, en el que abalan la prescripción de la actividad física como terapia. Esta extensa y completa revisión demuestra la eficacia de la prescripción de ejercicio como terapia en:

  • trastornos metabólicos (resistencia a la insulina, diabetes tipo 2, dislipidemia, hipertensión, obesidad);
  • enfermedades de corazón y pulmonares (enfermedad pulmonar obstructiva crónica, enfermedad coronaria,insuficiencia crónica cardíaca);
  • enfermedades del músculo, del hueso y de las articulaciones (artrosis, artritis reumatoide, osteoporosis, fibromialgia, síndrome de fatiga crónica) y;
  • el cáncer, la depresión, el asma y la diabetes tipo 1.

Para cada enfermedad, revisaron el efecto del tratamiento con ejercicios sobre la patogénesis (origen y evolución de la enfermedad), los síntomas específicos, la aptitud física y la calidad de vida. En la mayoría de los casos se demostró una fuerte efectividad del ejercicio físico como terapia en enfermedades crónicas.

Está en tus manos. Eres tú quien toma la decisión: ¿quieres tomar tu dosis de actividad física diaria?. Está en ti cambiar y decidir mejorar considerablemente tu calidad de vida a través del ejercicio físico.

Más info | Evidence for prescribing exercise as therapy in chronic disease (revisión completa)

Ocean Lava: Gran resultado de Diego en el Campeonato de España de Triatlón de larga distancia 2014

El pasado sábado, 1 de noviembre se celebró el ‘Ocean Lava Arrecife Lanzarote Triathlon’ en la capital de la isla conejera. 400 triatletas se dieron cita para participar en el Campeonato de España y Canarias de Larga Distancia 2014.

Uno de los nuestros, Diego, participó en dicha prueba, obteniendo unos magníficos resultados al finalizar los 3k a nado, 120k de bicicleta y 30k de carrera en un admirable tiempo de 07:23:42″, entrando 19º de la general, 3º de su grupo de edad (30-34) y 4º de Canarias.

Desde aquí nuestra más sincera enhorabuena a Diego, por su tenacidad, su disciplina, y por cómo disfruta en cada entreno y en cada competición ¡Felicidades y…a por la siguiente!

Más es…¿mejor?

A grosso modo, de forma simplista y sin entrar en muchos detalles podemos resumir las principales variables del estímulo de entrenamiento en:

  • Volumen: es el valor cuantitativo del entrenamiento y equivocadamente a veces el único que se tiene en cuenta.
  • Intensidad: es el valor cualitativo del entrenamiento y también muy conocido pero pocas veces bien cuantificado, o por lo menos de forma correcta.
  • Recuperación: aquí hablamos del tiempo que se establece tanto intra-entrenamiento (entre las series y repeticiones) con inter-entrenamiento (entre las diferentes sesiones).
  • Densidad: la relación entre volumen, intensidad y recuperación nos dará una sesión más o menos densa, es decir con mayor o menor frecuencia de estímulos por unidad de tiempo.

Partiendo de este precepto teórico, ¿más estímulo de entrenamiento es mejor? Rotundamente no. El estímulo de entrenamiento debe ser el adecuado atendiendo a los principios del entrenamiento porque como acostumbro a decir solo el estímulo de entrenamiento adecuado es efectivo”. Tanto en exceso como en defecto son perjudiciales para la mejora de la condición física.

Me gustaría relacionar esta reflexión teórica del entrenamiento con la elección de las pruebas deportivas, ¿acaso más distancia es ‘mejor’? ¿Es ‘mejor’, correr una maratón que un 5k? ¿Un IronMan que un triatlón sprint? ¿Una ultratrail que un kilómetro vertical? Pues de nuevo, rotundamente, no. No hay nada ‘mejor’: es una cuestión de gustos.

En infinidad de ocasiones he escuchado conversaciones de este tipo:

  • Sujeto A: ¿Qué distancia vas a hacer?
  • Sujeto B: Hago los 10k.
  • Sujeto A: “¿No estás entrenando?” “¿Estás empezando a correr?” “Desde luego, pensé que estabas más fuerte”. Y peores barbaridades que solo demuestran una falta de respeto y de conocimiento sin parangón.

¡Ojo con este tipo de preguntas o afirmaciones! En primer lugar, a lo mejor no resistes ni 200m al ritmo que esa persona hace los 10k. Pensar que estás más fuerte por hacer más distancia es un craso error. ¿Por qué no le preguntas por sus marcas, por su experiencia, por cuanto tiempo entrena, etc…? En segundo lugar, y más importante, no uses el adjetivo fuerte porque la fuerza es solo una de las capacidades físicas que influyen en el rendimiento, lo apropiado es emplear “mejor rendimiento” o “peor rendimiento”.

Y si realmente está empezando y hace los 10k, máximo respeto y admiración porque todos hemos empezado por ahí y unas palabras de ánimo siempre ayudan. Como se decía en el colegio: “metete con uno de tu tamaño”. Porque si te sientes mejor por hacer más distancia que un amateur que está empezando eres un iluso. ¿Por qué no te comparas con Dennis Kimetto y su reciente récord del mundo en la Maratón de Berlín? Fue “solo” 2h02’57” a un ritmo de 2’55”/km. Una maratón está al alcance de muchos, correr a un ritmo de 2’55”/km de muy pocos, ni tan siquiera durante los citados 10k.

Nadie pone en duda el rendimiento de Usain Bolt y corre “solo” 100m y 200m pero sí se pone en duda al compañero que hace “solo” los 10k.

Pero voy más allá, aquí el ejemplo de alguien no hace ni un kilómetro pero que les aseguro que tiene más fuerza que un maratoniano. ¡Está más fuerte que el vinagre!

Nunca me ha gustado comparar tan a la ligera. Así se comparan dos perfiles diferentes, en un laboratorio como GSK Human Performance Lab Sports Science HPL en el que evalúan diferentes capacidades como el rendimiento cognitivo, la eficiencia de nado y ciclismo con humedad (70%) y calor (35ºC) a los hermanos Brownlee y Jenson Button. Aquí pueden ver los resultados y el vídeo:

Entreno personas que hacen hacen todo tipo de distancia, para mí son todos unos campeones porque están haciendo lo que les gusta y disfrutan de ello. Pero desde aquí quiero romper una lanza a favor de la corta distancia que en los últimos tiempos ha sido olvidada y degradada como si fuera sencillo correr, por ejemplo, un 10k en menos de 30′, o hacer un kilómetro vertical por debajo de 40′, o un triatlón sprint sub 1h, etc.

Porque muchos se piensan que tiene mejor rendimiento deportivo el que hace más kilómetros olvidando y obviando (por desconocimiento quiero entender) que solo son diferentes capacidades físicas. Y sinceramente, ¿quién no entrena para ser más rápido?

Crónicas ensalitradas (por Pedro Melián)

21 de septiembre de 2013, playa de Maspalomas (junto al Faro).

travesia-nado-maspalomas-21
Pedro y Berni un año antes. Travesía Maspalomas 2013

10:20 am: Mirando a la gente que partía hacia El Pajar (Arguineguín) con sus flotadores de localización en la mano y embutidos en sus neoprenos para hacer la Travesía Canaragua de 7.400 metros, una vocecita interna me preguntaba insistentemente: ¿serás capaz?

En algún momento, mientras despedía y deseaba suerte a Berni, este monólogo interno se hizo diálogo y la respuesta me la dio un tipo alto y barbudo que estaba a su lado y al que, en aquel momento, no conocía demasiado:

– “Un reto grande pasa por un sacrificio grande

20 de septiembre de 2014, playa de El Pajar (Arguineguín).

10:00 am: Un año después aquí estoy. Embutido en neopreno, con los sobacos y el cuello emborregados de vaselina y con el flotador de localización en la mano. Al frente, el faro de Maspalomas. Pese a sus 50,74 metros, desde aquí parece un mechero Clipper.

Suena la bocina de salida.

Tras un año de entrenamientos, de calentamientos de estilos, de ejercicios de técnica repetidos miles y miles de veces; de series de 25, 50, 100, 200 y 400 metros a todo tipo de ritmos, de test de todo tipo de distancias en piscina y en mar abierto; y de decenas de kilómetros de vueltas a la calma, me dispongo afrontar mi primera travesía de más 3000 metros (hasta este momento mi reto de mayor distancia).

10:20 am: Confirmo una vez más que la natación es un deporte, además de solitario y silencioso, enormemente sensitivo. Tanto que tus oídos reconocen cuando has entrado mal la mano en el agua, tus hombros te susurran si no haces bien el rolido, los codos te sugieren que los dirijas al cielo continuamente, las lumbares se quejan cuando no alineas bien las piernas y el cerebro identifica cuando tu cuerpo supera la barrera de dolores del calentamiento y pasas a tener el cuerpo a punto para la batalla.

No tengo ni idea de cuanto tiempo llevo nadando, pero siento que mi cuerpo se encuentra justo en ese momento.

10:45 am: Me invade la euforia. Voy cómodo, escondiéndome del agua, deslizando, con técnica. Rápidamente me digo: controla que esto no ha hecho más que empezar. Aún echando un poco el freno noto que avanzo rápido, sin tener reloj sé que voy a menos de dos minutos cada cien. Poco a poco el grupo con el que salí de playa se va quedando atrás y empiezo a ver la espuma de los que van delante de mi.

11:07 am: Llegada al punto intermedio (3.700 metros). Es alucinante la capacidad de adaptación del ser humano. De repente un cacho de plátano, otro de naranja y dos vasos de agua para bajar el gel de carbohidratos, flotando en el agua rodeado de cabezas amarillas y flotadores naranja y agarrado a una escalerilla se convierte en el mejor de los manjares en la mejor compañía. Aprovecho para intercambiar impresiones y echar una miradita a Montaña Arena. La vista de la costa es increíble. Sorprendentemente ni reparo en que estoy en mar abierto a, por lo menos, dos kilómetros de tierra firme.

Marcho de lujo. El ritmo que llevo es bueno y las condiciones son inmejorables: agua cálida, viento suave, sin olas y poca corriente. El faro ahora parece un bote de gas para recargar el mechero.

11:30 am: El principal atractivo de nadar en aguas abiertas es que el mar se comporta como la vida misma. Justo cuando crees tenerlo todo controlado se te vira la tortilla.

Comienza a soplar el viento y a levantarse olas. No hace falta ver a Maldonado dar el parte metereológico. Tras más de veinte travesías en todo tipo de condiciones te basta con las sensaciones que te transmite un simple gesto: sacar el brazo y notar agua hasta que lo metes.

Empieza el baile.

11:45 am: Llego a la escollera del muelle de Pasito Blanco, aunque parece que estoy en la montaña rusa del HolidayWorld.

Al vaivén ondulante de las olas se le suman que los bancos de algas a los que hace un rato atravesaba como un tiro, ahora me la devuelven cambiando los tiros por andanadas de flechas de costado siguiendo el rumbo de la corriente.

La escollera parece el dique Reina Sofía, ¿era tan grande cuando la miré anoche en Google Maps?

12:15 pm: Tres y a la derecha, tres y a la izquierda…no saques la cabeza, escóndete del agua, desliza, no pierdas la técnica…me hablo para animarme y no pensar en el dolor de hombros.

El varadero de Meloneras parece la ópera de Sidney. Empiezo a notar que no estoy deslizándome, que mis brazos empeñados en avanzar no contrarrestan la fuerza de la corriente.

Pánico. Después de todo el esfuerzo de un año, empiezo a repetirme: ¡no me jodas que no voy a acabar!

Me grito diez veces ‘calma’. Me recuerdo otras diez que estoy preparado. Aprieto los dientes y me repito a modo de mantra tibetano: “escóndete del agua, desliza, no pierdas la técnica…”

Descubro que en realidad estoy avanzando. Que la sensación de parón no es más que la monotonía del fondo y la velocidad a la que pasan las algas por debajo de mi cuerpo.

12:40 pm: Tras dos horas y cuarenta minutos nadando llego a la penúltima boya y me acuerdo del cuento de Pulgarcito. De alguna forma me imagino que somos diminutos Pulgarcitos buscando garbanzos en el mar. Garbanzos que al acercarte son boyas de dos metros cuadrados que guían nuestro camino.

Empiezo a distinguir las ventanas de la base del Faro. Y las banderas. Y algunos bultos que imagino que son personas.

A estas alturas tengo claro que mi cuerpo aguantará.

Me centro en ganarle la batalla a la parte de mi cerebro que me dice que ya basta. Que qué necesidad.

12:50 pm: Alcanzo la última boya. Por mi cabeza pasan las noches de frío y lluvia camino de la piscina de Valsequillo, los dolores de los entrenamientos, los tragos de agua, el olor a cloro, los estiramientos en el gimnasio, los masajes de Julia, la mala gana de salir de currar y tirarte un entreno de 4.000 metros a toda leche.

Recuerdo el descubrimiento, en la piscina de Los Lentiscos, de que una cosa es flotar, otra desplazarse en el agua, otra nadar; y otra, bien distinta, “nadar triple E”: eficaz, eficiente y efectivo.

Grito varias veces alto y fuerte, pero sólo yo me escucho. Dos buches más de agua para adentro.

12:53 pm: Después de dos horas y cincuenta y tres minutos recupero la verticalidad y pongo pie en tierra, justo al pie del Faro de Maspalomas, que ahora se levanta enorme a mi derecha.

Cientos de miles y millones de minúsculas endorfinas recorren mi cuerpo a modo de masaje reparador.

¡Lo conseguí!

Miro el reloj. Aunque te hayas dicho miles de veces que el tiempo es lo de menos, la costumbre de mirar el reloj cada vez que acabas una serie es lo que tiene: 2:54:40″

IMG_3618.JPG

12:54 pm: Oigo mi nombre y me giro. El tipo alto y barbudo, que un año después es mi trainer y amigo, me sonríe y me saca una foto.

A su lado, Berni me da un abrazo y me felicita.

Me acuerdo de Eli y pienso: “encargo concedido”

Gracias por todo a l@s tres.

13:15 pm: Me tomo una (1) bebida isotónica, un par (2) de cachos de plátano, pequeños lujos a los que tienes derecho tras pagar 45€ de inscripción.

13:16 pm: Me pregunto varias veces: ¿a quién se le ocurre dar a l@s participantes una ensalada caliente envasada en plástico con una pulguita de pan chicloso al acabar?.

13:17 pm: Me quito el neopreno y recupero mi epidermis.

13:18 pm: Regalo mi ensalada.

13:23 pm: 365 días, 27 horas y 3 minutos después, me siento orgulloso de ponerme mi camiseta. Por primera vez considero que me la he ganado.

Que hay que currársela.

Blanca, sencilla.

Sólo una frase: Yo entreno con Joel Pedroche.

Pedro y Joel antes de la travesía.
Pedro y Joel antes de la travesía.