Tamadaba Trail: una montaña de sensaciones

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Suena el despertador. Son las 4:45AM y hoy no trabajo. He quedado a las 6:00AM con Joel Pedroche y Marcos para seguirlos dirección al Valle de Agaete. He dormido bien esta noche, aunque llevo unos días un tanto ansioso. Tengo dudas: ¿Podré, no podré? La semana anterior fui a entrenar un tramo de unos 30 km y pude comprobar la dureza de la prueba. Siento mucho respeto hacia la montaña.

En el cambio está la evolución

Me da por echar la vista atrás para ver hasta dónde he llegado. Hace un año y 3 meses atrás veo a un tío sedentario, que dormía, comía y trabajaba, anclado en los quehaceres del día a día.

Tomé la iniciativa de activarme tras estar un tiempo con mi madre en estado terminal en el hospital. Hablando con ella me dijo: “Nene, ¿y tú porqué no corres como tu padre?” Creo que en ese momento le contesté algo así como que “correr era de cobardes” o que “mi padre estaba loco”. Desafortunadamente, mi madre murió a causa del cáncer con tan solo 54 años. Fue un golpe muy duro, a raíz del cual decidí que correr sería una manera de que ella viviera. Sería como ‘Vivir por los 2’.

Por aquel entonces pesaba 102 kg. Decidí ir a un médico, comenzar una dieta y adentrarme en esta aventura de correr. Hace un año y dos meses que comenzó este cambio en mí. A día de hoy, lo que me motiva realmente es superarme entrenando. Soy un novato, motivado e ilusionado. Cuando veo que me faltan las fuerzas, recupero las palabras de apoyo y aliento que me decía mi madre. No es justo que alguien que quiera vivir no pueda y otros nos quejemos de nuestra vida.

Quién me iba a decir que poco a poco mis objetivos y retos irían creciendo más y más. Hace aproximadamente medio año empecé a entrenar con Joel y ya estamos preparando el segundo gran reto. Primero fue el ‘Coast2Coast’ de 90km y ahora vamos ya a por la ‘Transgrancanaria de 125 km. La Tamadaba Trail Tour nos venía al pelo por desniveles. Era una gran preparación para el gran reto, y ya no quedaba nada para que diera comienzo.

La carrera

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Momentos antes de la salida.

Faltan 30 minutos para la salida, comienzo a calentar. Hoy me acompaña Joel. La verdad es que para mí es súper importante la figura del entrenador para el deportista amateur. Se necesita planificar las cosas, que te pongan los pies en el suelo y sobre todo tener a un coach a tu lado que te apoye y te motive. ¡Os lo recomiendo!

Veo a gente conocida y miro hacia el Valle de Agaete. ¡Dentro de un ratito estaremos por allí arriba! ¡Mi maaadreee, qué desnivel!
10, 9, 8, 7, 6, 5, 4, 3, 2, 1 ¡vaaaaaamossss! Como siempre arrancamos con bastante fuerza. Tengo alguna molestia en los gemelos. ¡Sigue Borja, deja de quejarte coño!, me digo.

Cuando llevamos apenas 1 kilómetro y pico, sigue molestándome bastante el gemelo y decido parar a estirar. Sandra Moreno me dice: ¿Borjita estas bien? Le respondo que si. ¡Gel de antioxidante a la saca! Reduzco el ritmo. Queda bastante y no quiero fastidiarla. Te juro que pasó el hombre del Mazo por mi mente. Pero no. No podía fallarme a mí mismo.

En 10 minutos me recupero completamente de este pequeño desliz y me centro de lleno en la carrera. Van a ser 48 km con 6100 metros de desnivel acumulado. Algo serio. Pongo mi mente en modo “enjoy the mountain” y tiramos ‘pa’rriba’. Llevo una hora en procesión, viendo únicamente las ‘Salomon Slab’ rojas y negras del compañero que llevo delante, y escuchando el crujir de la tierra a cada paso. Mi corazón asimila muy bien los tramos de subida. Con las manos en los cuadriceps avanzo con firmeza manteniendo la postura.

Ya hemos pasado el punto más alto de la prueba, y tras el primer control de chip me doy cuenta: ¡Joder que bien, ya llegué a la mitad! Cargo el Camelbak con bebida Overstims de larga distancia y como lingotes de chocolate en el avituallamiento. Continúo la marcha pensando que hay que tolerar bastante el sufrimiento en este deporte. Cada día vas superando barreras y te haces más fuerte. Te dices un día: si pude hacer aquello puedo hacer esto, y lo haces.

Comienza finalmente el descenso por Tamadaba. Van a ser 9km hasta meta. Barro y mucho zig zag técnico con mucho desnivel. ¡Joder que ya veo San Pedro allí abajo!! Esta aventura de hoy está a punto de acabar, que no la última. Llego a San Pedro, con ganas de correr un poco, que tanto desnivel negativo revienta también, ¿eh? Para mi sorpresa están Magda, Warkidea, Jorge, Marcos Yánez y Joel Pedroche (mi entrenador) esperándome cerca de meta. ¡Qué subidón! Marcos y Joel me acompañan corriendo un tramo de 200 metros y entro en meta. ¡Bien, coño bien! ¡Tamadaba Trail Tour Gr 48 km he podido contigo!, me digo.

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En la meta de la Tamadaba Trail Tour 48k 2013

¡Qué feliz estoy y qué privilegio que encima te acompañen hasta la meta! 

He vivido unas horas como subido a una montaña rusa. Horas con momentos de bajón, de subidón y reflexión. En definitiva, una carrera como la vida misma. Razón por la cual me gusta tanto el Trail Running: por que es, ni más ni menos que como la propia vida.

Ya espero con ganas la próxima parada: Transgrancanaria 125km, 1 de marzo de 2014.

Por Borja García Gilabert (editado por Magda Feijoo).

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